Dios es un monstruo

Si insulto a dios, ¿te molestarías? Si así fuese, te recomiendo que no continúes esta lectura.

El otro día vi una frase muy curiosa que decía: “Dios si existe, los monstruos también”. Y yo no podría estar más de acuerdo. Muy a pesar de contradecirme en la idea de existir o no, debo admitir que ese simpático juego de palabras me entretuvo por un buen rato. ¿Dios está muerto? No lo sé, Nietzsche, la verdad es que lo dudo. Pero si de algo habremos de estar seguros es que, si el muy bastardo aún vive, tiene mucho por explicar.

Dios ya no es omnipresente. Para saberlo no es necesario entender su obvia falta de interés en los problemas de medio oriente o donde un imbécil golpea a su pareja. Ni donde un anciano se ve en estado de abandono, ni donde una enfermedad mata a un recién nacido, ni donde un cura viola a un niño. No. Dios ya no está en todos lados porque es un miserable cobarde que nunca se hizo responsable por lo que ha creado.

Dios ya no es todopoderoso. Se hizo viejo y senil. Antes podía abrir los mares, multiplicar alimentos y revivir a quien se le diera la gana. Tal parece que esos poderes bíblicos han quedado olvidados en algún escaparate de ciencia ficción de por ahí. Ahora tiene suerte si te ayuda a pasar un examen o si salva a un equipo de caer a segunda. De considerarse “invencible” se ha convertido en el ser más inútil de la historia.

Dios ya no es amor. Tampoco es más ese ecléctico de moral intachable y pregonero de paz. Sus manos están manchadas por la sangre de incontables guerras y pecados cometidos en su nombre. Hablo de una lista bastante larga. Lo peor de todo es que a cada domingo nos ofrece su perdón y un pedazo de falso paraíso. ¿Cómo se hizo, un mitómano, merecedor de tanta admiración?

De hecho, lo hace. Dios existe, está vivo y es un monstruo; un monstruo vil y fetichista. Un monstruo que se regocija en el sufrimiento ajeno. Y no hablo solo de Jehová, Alá o Yahvé. Hablo de todos. Porque, para ellos, el negocio es simple y simple es la demanda. Sin dolor no hay fe.

Publicado por

Rodrigo Ampuero Oróz

Cusqueño, bachiller en turismo, fotógrafo de momentos y escritor amateur. Me gusta relatar historias.

2 comentarios en “Dios es un monstruo”

  1. ¡Ah! No se trata de que Dios exista o no, Dios en realidad es una paradoja, el hombre inventó a Dios para justificar sus males con su ausencia, es decir, la culpa no es de la crueldá del hombre, es que Dios no estaba ahí para impedirlo… De verdad que somos especialistas en justificarnos.

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