Soy una bandera

Soy una bandera rojiblanca
flameando incólume
a los crueles vendavales de la historia.

Soy el árbol de la quina, la vicuña solitaria y una cornucopia vacía.

Soy tu himno al mediodía,
cantado de norte a sur,
con solemnidad.

Soy todos los ancestros que corren por mis venas.
Soy el cacique de una rebelión que ante el destino se levanta.
Soy un balcón escondido, proclamándote la independencia.

Soy el monitor Huáscar
surcando al enemigo,
presa por presa.

Soy el último cartucho
en el nombre del honor,
del coraje,
de la libertad.

Soy el sacrificio de la vida
bajo los colores de la patria.

Soy un pueblo con resistencia a la tiranía.
Soy la lucha campesina por nuestra sangre derramada.
Soy todo lo perdido y una herida en la memoria

que no podemos olvidar.

Soy el Nobel Vargas Llosa y el cuento de la insignia.
Soy un huaynito para el frío y una hermosa marinera.
Soy la voz del zambo Cavero y Avilés con su guitarra.

Soy una piedra negra sobre una piedra blanca.

Soy la bandera de una plaza desierta, sofocándose en la costa.
Soy la bandera de una escuela en lo más alto de la sierra.
Soy la bandera de un bote dormido, entre la noche y la selva.

Soy la identidad en el rostro de tu gente
y todas las escarapelas de mi infancia.

Publicado por

Rodrigo Ampuero Oróz

Cusqueño, bachiller en turismo, fotógrafo de momentos y escritor amateur. Me gusta relatar historias.

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