Viejo, mi querido viejo

Cusco, 30 de agosto del 2020

Sr.
Lizandro R. Ampuero Casquino
Presente

Querido papá:

Antes que nada, quiero decirte que eres un padre maravilloso. El perdón es un acto que se debe dar cuando el resentimiento nos domina, pero nosotros jamás hemos conocido tal término ni sus consecuencias. Tú siempre me hiciste entender todo lo que la vida nos depara.

La vida, ese regalo que nos puso a jugar bajo el mismo cielo y que te enseñó a guiar mis primeros pasos por un sendero de alegría. No sabes cuánto le agradezco. Tu cariño y tus consejos son la mejor brújula que he podido desear. A día de hoy, no hay fecha en el calendario en el que no recuerde tus palabras.

Y así como te pienso a diario, también te llevo en los momentos más hermosos de mi infancia. Cómo olvidar, por ejemplo, aquel sapito blanco de todas las mañanas, las reuniones en la vieja casa de Collacalle, las canas del abuelo Lizandro y la sonrisa de mamá Isaura. Cómo olvidar aquella canción, la de Piero, la que escuchamos en un añejo casete y quedó grabada en mi corazón.

Disculpa la nostalgia, pero me es inevitable volverla a poner mientras escribo esta carta y te canto con todo el amor del mundo, como perdonando al viento. Feliz cumpleaños, mi querido viejo.

Te adoro.
Tu hijo, Rodrigo.

Publicado por

Rodrigo Ampuero Oróz

Cusqueño, bachiller en turismo, fotógrafo de momentos y escritor amateur. Me gusta relatar historias.

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