Seguro de vida

–¿Usted fuma?
–Ocasionalmente
–¿Qué tan ocasionalmente?
–Uno a la semana, tal vez dos.
–Ya veo… ¿Padece alguna condición cardiaca?
–Me han roto el corazón varias veces.
–¿Ha sufrido lesiones de gravedad?
–Mi espíritu es inquebrantable, siempre ha salido ileso de las más duras batallas
–¿En su familia hay antecedentes de enfermedades hereditarias?
–Mi padre y mi abuelo eran románticos empedernidos.
–Ok… ¿Su trabajo o pasatiempos lo exponen a riesgos o accidentes?
–Soy escritor, el único riesgo en mi vida es no encontrar la palabra adecuada.
–Señor, si no va a tomar esta entrevista con seriedad, no hay nada que pueda hacer por usted. Gracias por su visita.

Don Julio salió de la oficina de seguros con la misma certeza que lo inundaba al entrar en ella: su vida, tortuosa e inverosímil, seguiría siendo un largo camino a la miseria. Al emprender marcha, mientras se despedía con un ademán tosco y grosero, encendió con elegante dificultad su sexto cigarrillo de aquella mañana.

Publicado por

Rodrigo Ampuero Oróz

Cusqueño, bachiller en turismo, fotógrafo de momentos y escritor amateur. Me gusta relatar historias.

2 comentarios en “Seguro de vida”

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